A los 63 años, después de haberme saltado mi examen físico anual debido al COVID e ignorado los signos obvios de poliuria y polidipsia, los resultados de que mi A1C estaba por encima de 14 fueron una sorpresa. Mis lecturas anteriores estaban en el rango de 5,6 a 5,9. De la noche a la mañana, pasé de ser un cirujano de trasplante de páncreas a un paciente con diabetes tipo 2 que tomaba Lantus y metformina. Habiendo estado tratando a pacientes con insuficiencia renal por diabetes, fue una sorpresa. Solicité y convencí a mi colega endocrinólogo para que me recetara un MCG (Libre 2) además de un